Arte y Comunidad en el Valle de Tenza

Los Procesos artísticos y de sensibilidad frente a la realidad y sus imaginarios forman parte elemental en el desarrollo y reconocimiento de las identidades de una región. Los habitantes de un lugar solucionan miradas en lo cultural en diferentes disciplinas y se apropian de las expresiones artísticas dando como resultado experiencias donde se mezclan comunidad, ideas, técnicas, historias, imaginarios, rumores.

En los últimos años he estado cerca frente a la enseñanza Artistica dirigida a sectores infantiles, rurales y docencia universitaria en el sur oriente de Boyacá, abriendo  inquietudes e interrogantes sobre el como enseñar, permitiendo este espacio ser construido en conjunto con la Universidad Pedagógica Nacional  Centro Valle de Tenza.

Es importante rescatar los desarrollos de estas zonas marginadas por el gobierno en diferentes aspectos no solo en lo político sino también en lo cultural y educativo. En este proceso el trabajo del artista se fusiona desde la práctica cotidiana para aprender de ellos; dando reconocimiento a las respuestas en como ven el mundo y como se apropian de los imaginarios. La identidad es valida desde el punto de vista en que uno se identifica con algo sin importar si esta expresión sea foránea o construida por el sitio. En estas dinámicas se indaga sobre las historias construidas (relatos, canciones, mitos, leyendas, rumores, coplas, dibujos, pinturas, pictogramas, esculturas).

En este proceso de valoración de las identidades es importante rescatar momentos y personas que han ayudado a construir practicas culturales rescatando la riqueza sociocultural, este trabajo es realizado por las casas de la cultura, gestores culturales, centro educativos y artistas.

Para este reconocimiento es inevitable estar en contacto con la fuente hacedora de cultura o las entidades que se preocupan en estos procesos, llegando a relacionar los canales de comunicación entre arte, artista y comunidad. Aunque reconozco que no todos los entes que imparten cultura están comprometidos con su labor y vemos casos en donde algunos aprovechan estos espacios como trampolín político . El reconocimiento en le lugar nos ayuda a caracterizarnos como formadores de practicas expresivas que reflejan los momentos históricos, culturales y sociales. De esta forma la identidad permite tomar herramientas necesarias para comunicarnos críticamente entorno a lo político, lo social, lo religioso, lo mundano o la practica de admiración frente a temas sublimes del ser humano (amor, abandono, libertad, ilusiones). Estos procesos son importantes en las comunidades rurales donde se compromete la familia como multiplicador de la formación de cultura local, es así como se emplean otras dinámicas, sitios y maneras de ver el mundo donde se genera alternativas de enseñanza y multiplicar el conocimiento. Estos desarrollos son desconocidos por las instituciones, las academias y cuando se descubre este saber se asume como algo exótico, sin darle la importancia ganada por estos lugares en el interés de un grupo de personas que resuelven la necesidad de expresarse en los soportes locales sea pintura, cerámica, artesanía o literatura.